lunes, 16 de agosto de 2010

Manifestantes contra la minería protestaron frente a los Kirchner

En La Rioja Néstor y Cristina debieron suspender un acto y refugiarse en el polideportivo "Carlos Menem" para evitar la manifestación...
Cristina de Kirchner y su marido tuvieron un accidentado paso ayer por la provincia, adonde habían llegado para participar de un acto en homenaje al obispo asesinado Enrique Angelelli. Y por esas paradojas de la política, terminaron refugiándose en Carlos Menem.


La presidente Cristina Fernández y su esposo, Néstor Kirchner, debieron interrumpir un acto debido a una protesta contra la minería contaminante que se realizaba en la provincia de La Rioja.

Un grupo de ambientalistas apenas contenidos por un vallado humano la esperaba a diez metros de distancia protestando contra la megaminería. Apenas la Presidente bajó de la combi que la trasladaba, una multitud –que incluía a funcionarios, camarógrafos y fotógrafos– comenzó a abalanzarse sin control, según relata Clarín.

Cecilia Matta, dirigente de las Asambleas Ciudadanas por la Vida de La Rioja, relató a La Nación que "cuando llegaron Néstor y Cristina Kirchner no nos dejaban pasar, pero nosotros estábamos con nuestras pancartas y gritamos por el agua y la vida, en contra de la minería" .
El diario Ámbito expresó: "una manifestación contra la minería irrumpió a los gritos en el acto que iba a encabezar la Presidente en una plaza del sur de la ciudad de La Rioja, tras lo cual la custodia presidencial decidió trasladarlos en una combi hacia el polideportivo local Carlos Saúl Menem."
«Se suspendió porque se desbordó» la seguridad, reconocieron en el entorno del gobernador Luis Beder Herrera. Graciela Nader, secretaria de Gobierno, Seguridad y Justicia de La Rioja, aseguró que «la integridad de la Presidente nunca estuvo en peligro», aunque admitió que el problema fue «importante, y si tenemos que asumir responsabilidades, lo hacemos».
Junto a Cristina y Néstor Kirchner también se fueron hacia el polideportivo la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini; y de Abuelas, Estela de Carlotto.
Antes de regresar a Buenos Aires, la jefa de Estado admitió que en la plaza «las garantías (de seguridad) no estaban dadas, pero no por algo malo», ya que «sólo se registraron expresiones de afecto de muchos riojanos que quisieron saludarme o sacarse una foto. No pasó nada».

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